Lo que el franquismo demuestra sobre el intervencionismo
5 lecciones fundamentales: el estatismo no tiene ideología, las conquistas sociales son jaulas doradas, y el legado persiste.
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No existe el "intervencionismo bueno": las mismas políticas que hoy defiende la izquierda (salario mínimo, protección al empleo, vivienda pública, seguridad social obligatoria) fueron implementadas por una dictadura de derechas. El problema no es quién interviene, sino la intervención misma.
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El estatismo no tiene ideología: Franco era anticomunista, pero su política económica era indistinguible del socialismo en sus métodos: control de precios, nacionalizaciones, planificación central. Solo difería en la retórica y en quién se beneficiaba del reparto.
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Las "conquistas sociales" son jaulas doradas: cada "derecho" concedido por el Estado es una dependencia creada. El trabajador español de 1970 tenía pagas extras y contrato fijo... y no podía sindicarse libremente, ni hacer huelga, ni negociar su salario real.
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El intervencionismo genera más intervencionismo: el franquismo empezó controlando precios; acabó racionando alimentos. Empezó "protegiendo" industrias; acabó con un sector público elefantiásico. Cada intervención crea problemas que "justifican" la siguiente.
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El legado persiste porque beneficia al poder: las instituciones franquistas (Seguridad Social, pagas extras, protección del empleo, vivienda subsidiada) sobrevivieron a la democracia porque ningún político quiere eliminar un privilegio que puede repartir.