Medios de comunicación estatales: la fábrica de propaganda
Del NO-DO a TVE: por qué los medios públicos son inherentemente corruptos según el análisis rothbardiano.
El franquismo construyó un monopolio informativo total:
- NO-DO (1943-1981): 4.000 ediciones de proyección obligatoria en cines
- Radio Nacional de España (1937): monopolio de informativos radiofónicos
- Televisión Española (1956): canal único hasta 1966, monopolio hasta 1990
- Agencia EFE (1939): control del flujo de noticias internacionales
- Censura previa: Ley de Prensa de 1938, "suavizada" por la Ley Fraga de 1966
Este aparato propagandístico no era un accidente ni una peculiaridad dictatorial. Era la consecuencia lógica de un principio que hoy se acepta sin cuestionar: que el Estado debe "informar" a los ciudadanos.
El análisis rothbardiano: por qué los medios públicos son inherentemente corruptos
Murray Rothbard explicó con claridad meridiana por qué los medios de comunicación estatales nunca pueden ser neutrales ni objetivos, independientemente del régimen político:
1. El problema del financiador
Un medio privado sobrevive satisfaciendo a su audiencia. Si miente, exagera o aburre, pierde lectores/espectadores y quiebra. Existe un mecanismo de retroalimentación: el consumidor "vota" cada día con su atención y su dinero.
Un medio estatal sobrevive satisfaciendo a quien controla el presupuesto: el político. No importa si la audiencia está satisfecha; importa si el ministro de turno lo está. El ciudadano paga obligatoriamente (vía impuestos) aunque nunca consuma ese medio. No hay mecanismo de salida.
2. Los incentivos perversos del burócrata mediático
El director de un medio público no maximiza audiencia ni calidad: maximiza supervivencia burocrática. Sus incentivos son:
- No molestar al gobierno que aprueba su presupuesto
- Expandir su departamento y plantilla (más poder, más presupuesto)
- Evitar controversias que pongan en riesgo su puesto
- Favorecer a quien pueda promocionarle políticamente
Estos incentivos son estructurales, no dependen de la bondad o maldad individual del gestor. Un santo al frente de TVE seguiría enfrentando los mismos incentivos perversos.
3. La imposibilidad de la "neutralidad"
Los defensores de los medios públicos argumentan que pueden ser "neutrales" y "plurales". Esto es epistemológicamente imposible:
- ¿Quién decide qué es "neutral"? Un comité nombrado por políticos.
- ¿Quién define "pluralidad"? Los mismos que se benefician del sistema.
- ¿Quién juzga si se cumple? Organismos dependientes del poder.
La neutralidad estatal es un oxímoron. El Estado es, por definición, una institución con intereses propios (expandirse, perpetuarse, legitimarse). Pedirle que informe "neutralmente" sobre sí mismo es como pedir a un acusado que sea su propio juez.
4. El franquismo como caso puro, la democracia como caso diluido
La diferencia entre el NO-DO franquista y la TVE democrática no es de naturaleza, sino de grado:
| Franquismo | Democracia |
|---|---|
| Propaganda explícita | Propaganda sutil ("línea editorial") |
| Censura previa | Autocensura y "corrección política" |
| Un partido controla | Partidos se turnan el control |
| Monopolio total | Oligopolio con licencias estatales |
El franquismo era más honesto: nadie dudaba de que el NO-DO era propaganda. Hoy, TVE, BBC o France Télévisions se presentan como "servicio público neutral", lo cual es una mentira más sofisticada.
5. El test de Rothbard
Rothbard proponía un test simple: ¿Existiría este servicio si no fuera obligatorio pagarlo?
- Si la respuesta es "sí", el Estado no necesita proveerlo.
- Si la respuesta es "no", significa que los ciudadanos no lo valoran lo suficiente como para pagarlo voluntariamente. ¿Por qué obligarles entonces?
Aplicado a los medios: si TVE produjera contenido que la gente realmente quisiera ver, podría financiarse con suscripciones voluntarias o publicidad competitiva. El hecho de que necesite impuestos obligatorios demuestra que produce algo que los ciudadanos no comprarían libremente.
6. La herencia franquista que nadie quiere abolir
El monopolio televisivo franquista terminó formalmente en 1990 con las licencias privadas. Pero el modelo subyacente persiste:
- TVE sigue financiada con impuestos (~1.200 millones €/año)
- Las licencias de emisión las concede el Estado (no hay libertad de entrada)
- El espectro radioeléctrico se considera "propiedad pública" (no de quien lo usa)
- Los "consejos de administración" de RTVE los nombran los partidos
Franco creó el aparato; la democracia lo heredó y lo legitimó. El NO-DO desapareció, pero su lógica subyacente (el Estado debe controlar la información "por el bien público") sigue intacta.
La solución liberal
La única forma de tener medios verdaderamente libres es:
- Privatizar completamente todos los medios estatales
- Eliminar las licencias de emisión (libertad de entrada total)
- Subastar el espectro radioeléctrico como propiedad privada
- Abolir cualquier subvención directa o indirecta a medios
En un mercado libre, los medios que mienten pierden credibilidad y quiebran. Los que informan bien prosperan. No hace falta ningún "consejo de sabios" que decida qué es verdad: el mercado de ideas funciona igual que el mercado de bienes.
El franquismo demostró los peligros del monopolio informativo estatal. La democracia española, en lugar de aprender la lección, simplemente cambió el uniforme del monopolista.